Details

Details

domingo, 29 de junio de 2014

20 de junio de 2014


Hoy no puede acabar mejor el día que con una reflexión que dice muchas cosas a la vez:
“¨Vivimos en una sociedad de soledades. Cuanta más multitud, más soledad. Y esta paradoja no puede ser más acertada. El Otro es visto casi siempre como una amenaza al Yo, como alguien que nos limita, nos coarta, nos condiciona, que exige algo que nos pertenece, requiere nuestra atención, o reclama sus derechos y sus espacios. Pero, ¿por qué el Otro siempre es una amenaza? ¿Quizá porque no lo conocemos? ¿Y por qué no puede ser una promesa?

¿Por qué ese miedo no se puede traducir en una oportunidad?

Sin duda nuestra vida sería muy diferente si dejáramos a un lado ese miedo. Confiar en que nuestra perspectiva y manera de ver la vida puede cambiar a mejor, aunque nos parezca que no. Saber que merecemos siempre lo mejor porque no hay personas malas, simplemente sucesos no deseables que han ocurrido en nuestra vida para hacernos fuertes sí, pero no para que reproduzcamos lo que anteriormente nos ha hecho sufrir. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario