3 de Junio de 2014
¿En qué momento sentí
que se me fue de las manos? Creo que fue aquel en el que sentí que no podía
seguir engañándome a mí misma.
Tal vez fue aquella vez
que me invitaste a sentarme a tu lado. Podría no haberlo hecho pero lo hice, y
desde entonces mi sitio está ahí donde me dijiste. Aunque las cosas han
cambiado mucho desde entonces, ahora procuro que haya cualquier otro sitio
libre.
Quizás también nunca
debería de haber conocido tu persona amable y divertida conmigo, para así ahora
no pensar en ello cada vez que te tenga cerca y no vea rastro de lo que solías
ser.
Tal vez fue el momento
en el que me prometiste que te enamorarías de mí. Y ahora yo con mi pelo largo.
O cuando me decías que no confiara en ti. Que mereces algo no bueno.
Unas tan cariñosa y
cercana, otras tan lejana y fría.
Unas veces amor, otras odio.
Rencor
Violencia
Ternura
Miedo
Caricias
Enfados
Mordiscos
Celos
…
Miradas que no expresan
nada. O tal vez indiferencia. ¿Pueden tantas emociones pasadas volverse
indiferentes? ¿Puede alguien enterrar tantas emociones y sentimientos sin dejar
salir ni un ápice?
Mentiras
¿Por qué? Es divertido
jugar. No es divertido cuando pierdo mi juguete. Ya me he cansado de jugar, se
lo pueden llevar hasta que me vuelva a apetecer. No. Prefiero romperlo. Compraré
otro. Más nuevo. Que sea como yo quiero.
Caprichos. Hoy sí,
mañana no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario